Después de muchos meses de espera el conteo regresivo terminó, ya llego a la ciudad. Creo que te podés imaginar cuantas toneladas de mariposas tenía esa tarde en el estomago, y digo toneladas porque sentía su peso cuando se alborotaban y bailaban al ritmo de la música, su música que no dejó de sonar en toda la mañana como lo ha hecho los últimos meses, pero ese día tenía un efecto diferente porque después de llegar a mis oídos y ser identificada por mi cerebro mi corazón se aceleraba a un ritmo vergonzoso y me hacia sonreír.
Si estuvieras aquí eso te causaría gracia, te burlarías de mí y me acusarías de loca, una muy obsesiva, y estoy segura de que eso es lo que estas pensando en éste instante, incluso sentís indignación por recibir una carta con un tema del que perfectamente podíamos hablar por teléfono o por un medio más económico e instantáneo como un mail, pero vos sabes que para mí es importante y tiene méritos suficientes para ser escrito y sellado en un sobre para cruzar el mundo y por eso no la tirás a la basura.
Volviendo a los hechos, la mañana fue eterna pero llevadera, salí de casa después de asegurarme de que las boletas estuvieran aseguradas dentro de la billetera, el camino no fue largo y llegué quince minutos antes, los suficientes para ir a la cafetería, comprar lo necesario y esperar a mi acompañante -si, la otra loca como vos dirías- que al llegar me sonrío pero no dijo nada y la verdad, no hizo falta.
Entramos, buscamos los puestos 8 y 9 de la fila F, perfectos. Se apagaron las luces, nos miramos emocionadas y no sabría decirte cual de las dos estaba mas ansiosa, las mariposas en mi estómago, que parecían librar una batalla dentro de mi, pegaron un salto al escuchar con una acústica perfecta esa melodía, su melodía, que ya era cotidiana de los últimos meses y al instante se calmaron.
Las dos horas siguientes me sumergí en la historia, me sentí orgullosa de él, atenta a los detalles -que vos sabes que siempre busco- pero estoy segura de que me perdí muchos, el final es genial, y no te lo cuento porque sé que querés ir a verla así lo negués todo el tiempo, algo de mi obsesión se te debe haber contagiado, además él es tu tipo y verlo en pantalla grande es mucho mejor que en tu portátil dentro del closet.
Y antes de decirte adiós respondo a tu pregunta: si tengo críticas, contrario a lo que vos creías. En general es bastante fiel al libro aunque faltó lo que para mí es el mejor momento de la historia pero tampoco podía tenerlo todo. Al salir fuimos a comer y mientras lo hacíamos desmenuzamos cada instante de esas dos horas que tanto había esperado y que pienso revivir el domingo en honor a mi locura y mi afición obsesiva para buscar más detalles.